MIRADOR POLÍTICO: EL CÍRCULO SE CIERRA

Lo que muestran las encuestas es que el caso Maldonado no tuvo impacto en la elección y que la oposición no ganó terreno. Seguramente influyó que quisiera comparar a Macri con Videla.

Contra el lugar común de “no descartamos ninguna hipótesis”, en el caso Maldonado quedan a esta altura sólo tres alternativas razonables. Lo desapareció la Gendarmería, murió ahogado en el río o logró cruzarlo y se internó en “territorio mapuche”. El juez ya descartó en la práctica la primera, dejó abierta muy tenuemente la segunda (“podría haberse ahogado”) y no se atrevió todavía ni a vislumbrar la tercera. Sí denunció, en cambio, la utilización política “clarísima del caso”.

Es llamativa la reacción de los interesados. La familia de Maldonado y los mapuches quieren crucificarlo. Lo acusan de hacer “payasadas” y al mismo tiempo de maltratar a los aborígenes. Se victimizan y dicen que son objeto de “burla” y violencia por parte de los políticos, los medios y la Justicia. Consideran al juez poco menos que un sicario de la Gendarmería. El hermano del artesano arriesgó la hipótesis de que podían tirar su cadáver en las tierras que estaban rastrillando.

No decían nada de eso, sin embargo, cuando el juez caratuló la causa como desaparición forzada y le apuntó a la Gendarmería. Tampoco cuando aceptó el testimonio de encapuchados o de mentirosos ridículos como testigos. Durante un mes y medio investigaron a la Gendarmería sin encontrar ni un indicio. Está a la vista que el círculo se cierra y eso es lo que irrita a la “resistencia”.

Los políticos que intentaron aprovechar el caso también bajaron el nivel de las denuncias. Cristina Kirchner le dedicó una importancia secundaria en un reciente acto en el conurbano. Prefirió, en cambio, denunciar un supuesto “gran ajuste” que dispondría el gobierno después de las elecciones de octubre.

El compromiso de la ex presidenta con la realidad muchas veces es tenue, pero en este caso pareció detectar que como asunto de campaña el “caso Maldonado” ya no da para mucho más. Hubo la consabida marcha, los consabidos desmanes callejeros, mucho “revival” setentista, pero el cotillón se marchitó sin grandes resultados. Quedará para esa izquierda ajena al paso del tiempo, que no se rinde y a la que los votos no le importan, porque no disputa el poder real.

Hay asuntos que pueden interesar más o menos a la sociedad, pero resulta evidente que reconoció la manipulación de los derechos humanos y el cinismo de quienes degradan un valor universal como el de la defensa del estado de derecho para sacar ventaja política. El desprestigio de personajes como Bonafini, Carlotto o Verbitsky está vinculado con esa toma de conciencia, que no es deudora del periodismo, actividad en la que la corrección política ha hecho estragos.

El juez está bajo ataque furioso de los parientes de Maldonado y de los mapuches, pero no ofrece flancos. Se movió con lentitud y cautela y terminó pinchándole el globo a los “desaparicioncitas”. Habrá que ver si sobrevive a la presión de un sector que tiene mucha más prensa que votos.

FUENTE: LA PRENSA

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