MAURICIO MACRI TIENE DOS PRIORIDADES QUE TIENEN UN COSTO POLÍTICO

Mauricio Macri entendió que los resultados de las PASO lo autorizan a avanzar en sus planes sin esperar las legislativas de octubre. Dos cuestiones parecen ser prioritarias para el Presidente: reducir el gasto público con modificaciones en el gabinete incluidas y endurecer su posición frente a los sindicalistas más hostiles.

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Para la primera de sus inquietudes, ya encargó a los responsables de cada área que apuren la reducción de sus gastos para poder terminar a tiempo el presupuesto 2018 con el lápiz afilado al máximo.

Macri aprovechó el achique para mezclar algunos temas políticos como el desplazamiento fulminante de tres funcionarios: Luis Scervino, Enrique Sabor y Guillermo Badino. Los dos primeros fueron despedidos por su acercamiento a la CGT, más especialmente con los sindicalistas que organizaron la marcha contra el Gobierno el martes pasado. El tercero era el titular de la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales, que según el Presidente se había equivocado en la defensa del recorte de pensiones por discapacidad que él había dispuesto hace algo más de dos meses.

La reducción del gabinete, que resulta ser el más amplio de la historia, ya está decidida. De hecho antes de las PASO Macri eliminó el Ministerio de Comunicaciones y lo ubicó bajo la órbita de Modernización. El pasado viernes traspasó por decreto la Secretaría de Deportes a la Secretaría General de la Presidencia dejando todo en manos de Fernando de Andreis, un hombre del riñón de Mauricio. Lo contradictorio de la medida es que ese mismo decreto genera nuevos cargos de planta permanente, algo que va en contra del achique.

En el gabinete los rumores rondan los despachos y la sensación de que los despidos comenzarán a acelerarse hasta octubre, no deja en paz a los funcionarios. “Macri tiene la lista de los que se equivocaron y ya empezó la poda”, aseguró un empleado de Casa de Gobierno. Por otro lado, en el círculo cercano al Presidente aseguran que los cambios de fondo en el staff ministerial se producirán después de octubre. Secretarías completas serán borradas.

Lino Barañao, el titular de Ciencia; Jorge Lemus al frente de Salud; Pablo Avelluto en Cultura y Sergio Bergman en Medio Ambiente están en la lista de los que podrían dejar sus cargos o bien pasar a ser secretarios en lugar de ministros, al verse reducida a esa categoría sus ministerios. A los cambios se debe sumar la pérdida de beneficios que hasta ahora tienen los funcionarios de alto rango. Reducir el gasto público es casi una obsesión de Macri y todos en el Ejecutivo deberán sufrir el ajuste. Con este panorama los miembros del Gobierno deberán prescindir de choferes y cajas chicas.

 

LA CGT HOSTIL

El enojo del Presidente con los sindicalistas no se disimula para nada y tiene varios frentes de lucha con la CGT. No comprende por qué le crean este clima hostil cuando él les dio más de veinte mil millones de pesos que Cristina Fernández les tenía congelados en el Banco Nación, y este razonamiento lo enfurece. El éxito electoral de las PASO parece haber terminado de convencer a Macri de avanzar contra los gremialistas más duros con su gestión, en especial Pablo Moyano con quien la lucha política es en verdad una cortina de humo que esconde una pelea por intereses económicos. Los Moyano se quieren quedar con OCA, la mayor empresa de correo privado, que está en concurso de acreedores con una deuda de casi cuatro mil millones de pesos.

El titular de la AFIP, Alberto Abad, avisó de esto a Macri y al vicejefe de Gabinete, Mario Quintana a quien Pablo Moyano tiene como su peor adversario dentro del gobierno. Macri cree que OCA puede ser el tema que le permita acorralar a los Moyano y esta semana comenzaría una operación para cercarlos ocupando la empresa con un equipo que estaría a cargo de Gustavo Papini, un contador amigo de Quintana. El nudo de la cuestión es que OCA le debe a la AFIP más de 3.500 millones de pesos, por eso Abad ordenó el embargo de todas las cuentas de la empresa.

Mario Quintana quiere que el titular de la AFIP deje sin efecto esos embargos para dar lugar a una moratoria que generaría una negociación mano a mano con los Moyano, Hugo y Pablo que insistirían en quedarse con la empresa de correo. Un acuerdo conseguiría, según los allegados a vicejefe de Gabinete, mantener a los camioneros lejos de los conflictos sindicales. Abad se niega a este plan porque dice que los plazos legales para una moratoria están vencidos. Su enfrentamiento con Quintana hizo correr rumores sobre su renuncia a la AFIP conflicto que aún no está cerrado, a punto que ya circularon nombres para un nuevo titular del ente recaudador. El plan dos de Quintana sería quedarse con OCA y generar asociada al Correo Argentino una red de logística para el reparto de medicamentos subsidiados, lo que ayudaría a finalizar el conflicto que mantiene con los laboratorios y de paso quitarle poder a los Moyano.

Los camiones son huesos duros de roer y Macri lo sabe, pero no será la primera vez que negocie con ellos una tregua. Si OCA resulta ser la moneda de cambio para pacificar al sindicalismo, el Presidente no dudará en entregársela, pero si la hostilidad persiste, tampoco dudará en evitar que se queden con ella.

FUENTE: LA PRENSA

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