“MAPUCHE”

Por Nestor Cesar Huarte

La palabra “MAPUCHE” fue creada para un fin específico. Esta voz del ANTIGUO ARAUCO no corresponde a ningún tipo étnico ni parcialidad, ni familia o cultura, sean estas designaciones empleadas tanto en especial como en general. Tengamos presente que jamás figuró un solo cacique, un CONA O CAPITANEJO, UNA PRINCESA, UN GRAN CAZADOR O GUERRERO, ni un individuo determinado que fuera conocido como “MAPUCHE”, pues a todos esos andinos, sean ARAUCANOS, PAMPAS, RANQUELES, BOROGANOS, HUILICHES, PEHUENCHES O TEHUELCHES, se los identificó por sus etnias reales y nunca jamás como “MAPUCHES”. Ningún jefe indígena figuró o combatió como representando a esa arbitraria e interesada designación de “MAPUCHE” que fue totalmente desconocida hasta principio del siglo XX, años 1902-1903 aproximadamente (tener en cuenta el conflicto argentino-chileno, CURAMALAL – con su antecedente de 1897 – 1898).

Este término fue creado por estudiosos chilenos y agentes ingleses interesados, quienes propiciando la palabra “MAPUCHE” para aplicarla a los indígenas, tanto de Chile como de Argentina, hacían desaparecer viejas etnias como los ARAUCANOS, PAMPAS, HUILICHES, PEHUENCHES O TEHUELCHES, aglutinando bajo el nombre de “MAPUCHE” a todas las parcialidades que eran argentinas, borrándolas de los valles cordilleranos y de la Patagonia, para lograr la posesión de un vasto y fecundo territorio argentino, que siglos antes había sido invadido por araucanos chilenos. La “creación mapuche” igualaba a todos y era, y es, una expresión que muchos desprevenidos no llegan a entenderla. Fue un “invento geoestratégico” y hoy es un problema potenciado por intereses foráneos.

La bandera “MAPUCHE” es auspiciada por el exterior (especialmente desde Europa) y particularmente desde grupos sectarios religiosos, interesados en la campaña pro-mapuche que en los últimos tiempos se agita permanentemente y ocupa un importante espacio en los diferentes medios de difusión y culturales de ambos países afectados. Es necesario destacar que algunos sectores militares chilenos, y más allá de sus pretensiones históricas, observan con preocupación la cuestión “MAPUCHE”, ya que perciben una maniobra interesada “segregacionista” que afectaría a Chile en un ecosistema, que sin considerar la frontera política, es compartido como región geográfica con la Argentina. Vale destacar que los territorios reclamados constituyen ecosistemas sobre el sector cordillerano en algunos casos, y sobre tierras con recursos naturales de alto valor estratégico.

Detrás de dichos reclamos se esconden intereses extra nacionales que potencian su actitud a partir de un mundo en el cual la degradación ambiental, la explosión demográfica y la escasez de recursos naturales constituyen los principales “nuevos tipos de conflictos” que caracterizan el contexto estratégico global. No es aventurado percibir intereses internacionales en la consecución de los objetivos políticos que dinamizan las comunidades aborígenes. Como ya hemos mencionado, es en las regiones de baja densidad demográfica, pero atractivas por sus riquezas económicas y recursos naturales donde muchos grupos pretenden instalarse. Finalmente, las características del conflicto moderno y su dinámica multifuncional permiten concluir que los recursos naturales de los países que los poseen, más aquellos ecosistemas que por su alto valor ecológico constituyen reservas estratégicas, serán las causas que potenciarán el enfrentamiento de intereses extranjeros con intereses nacionales.

Asimismo se incentivarán las contradicciones internas de las naciones, en particular aquellas de carácter cultural. En este sentido, el “indigenismo” es un vehículo que, a partir de soportes ideológicos, políticos, financieros y mediáticos proporcionados por países desarrollados, ONG (s) y corporaciones transnacionales, atenta contra la identidad nacional primero, y contra la integridad territorial después. Este paradigma de la Nación Argentina es denostado por una campaña intencional que pretende disolver los verdaderos valores de la argentinidad. Lamentablemente la ignorancia histórica hace que muchos honestos ciudadanos se presten a colaborar con esta aviesa campaña. El GENERAL ROCA no encabezó una campaña privada en 1879. Fue como Comandante en Jefe del Ejército Nacional a cumplir la misión que Avellaneda, presidente de la Nación Argentina, elegido por el pueblo, le había asignado. Y esa campaña estuvo destinada a integrar, a incorporar de hecho a la geografía argentina, prácticamente la mitad de los territorios históricamente nuestros, y que estaban bajo el poder tiránico del MALÓN ARAUCANO, cuyos frutos más notables eran el robo de ganado, de mujeres y la provocación de incendios. Los ARAUCANOS, tal como su nombre lo indica, eran ‘ORIGINARIOS’ DE CHILE, más precisamente de la región de Arauco.

Los ARAUCANOS, que hoy se hacen denominar “MAPUCHES”, llegaron a la Argentina allá por 1830, catorce años después de nuestra Declaración de la Independencia, es decir, cuando la Nación Argentina era ya independiente y soberana. Por lo tanto, fueron invasores. El primer grupo de invasores los constituyeron aproximadamente unos 100 indígenas capitaneados por YANQUETRUZ. Se afincaron en Neuquén y desde allí se fueron extendiendo hacia el sur y el norte. El verdadero genocidio lo cometieron los ARAUCANOS cuando aniquilaron a los GUENENAKEN, también llamados genéricamente TEHUELCHES, que eran los auténticos ‘aborígenes originarios’ de la Patagonia norte. Actualmente como argentinos tienen todos los derechos al igual que los demás argentinos, pero no a intentar falsear la historia y pretender que les devuelvan tierras que nunca les pertenecieron, de las que NO SON “PUEBLO ORIGINARIO”, sino que fueron sus INVASORES. Ya para el año 1879, las tropas de CALFUCURÁ eran poderosas, y lo prueba el hecho de que ganaron las primeras batallas contra el Ejército Nacional que emprendió la Reconquista de esas tierras usurpadas. Ambos bandos contaban con FUSILES RÉMINGTON Y CARABINAS “ROLLING BLOCK”, MOD. 1866, 11MM. Los ARAUCANOS los traían de su país, de CHILE, a donde se los vendían los INGLESES a cambio del ganado argentino robado en los malones. Prueba de ello, es que la columna del Ejército Nacional comandada por el GRAL. VILLEGAS tenía como objetivo clausurar y controlar los pasos andinos por donde les llegaban a los ARAUCANOS los Rémington y el abastecimiento de municiones.

Los indígenas ARAUCANOS eran tradicionalmente muy guerreros. Recordemos que en los primeros tiempos de la conquista española asolaron varias importantes ciudades en Chile que los chilenos tardaron siglos en reconquistar. Los ARAUCANOS, en el año 1250 subieron hacia el norte y destruyeron el IMPERIO DE TIAHUANACO. Este Imperio era mayor y mucho más civilizado que el posterior IMPERIO DE LOS INCAS que comenzó luego en el año 1280. El uso actual del término “MAPUCHE” y las falsas reivindicaciones de estos son maniobras disolventes y disgregantes que practican políticos con minúscula en las últimas décadas con finalidades anti-nacionales, y para beneficio propio. Los denominados “MAPUCHE” son sólo ORIGINARIOS de la inventiva del FOREIGN OFFICE BRITÁNICO. Ni ROSAS o ROCA los mencionan en la CAMPAÑA AL DESIERTO, tampoco los historiadores, ni la famosa expedición a los INDIOS RANQUELES. Tampoco los menciona la Historia Oficial en las Provincias, ni en los Museos de Historia del Neuquén, de Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Mendoza, ni tampoco San Juan… ¿Desde cuándo han aparecido estos mapuches en escena? Su propia bandera es similar a la nueva Sud Africana, luego del apartheid. Utilizaron a Mandela, y ahora desean utilizar a un pueblo que no es originario de nada, sólo TEHUELCHES y ARAUCANOS lo son.

Desde comienzos del siglo XVI está presente la sangre hispana en todo el suelo argentino y los pueblos originarios de la Patagonia anteriores a esa fecha fueron las etnias TEHUELCHES, conformadas por distintos pueblos o ‘tribus’ como los RANQUELES, LOS PUELCHES, GUENENAKEN, PAMPAS, PEHUENCHES, AÓNIKENK, etc… Este tema “MAPUCHE” y su propaganda instalada que han hecho del indigenismo una cuestión de estado, es preciso comenzar a desbaratarla de raíz. Es más que evidente LA GRAN MENTIRA, ya que al hacerse llamar “MAPUCHES” pretenden ocultar o hacer pasar desapercibido su verdadero e invasor ‘ORIGEN’ ARAUCANO, es decir, ‘NATURAL DE ARAUCO, CHILE’. Y simultáneamente, intentan ocultar el GENOCIDIO TEHUELCHE a manos de los ARAUCANOS, como si estos últimos genocidas fueran otros, cuando se trata de ellos mismos. Y, lamentablemente, no sólo los políticos venales y periodistas pagados por el sistema, sirven de difusores de una mentira infame, sino que han caído en ella y no siempre por ingenuidad. Obispos y sacerdotes que fieles a sus posturas tercermundistas, impulsan como verdad de Perogrullo, dando así por sentadas todas y cada una de esas falacias. Se llegó al extremo inconcebible de engañar al SANTO PADRE JUAN PABLO II Y AL PAPA BENEDICTO XVI cuando les hicieron decir que el gran santo Ceferino era “MAPUCHE” y no TEHUELCHE. Es difícil creer en la inocencia por desconocimiento de los obispos patagónicos en esta maniobra vil, porque es de suponer que si han llegado a cargos en esas instancias de la jerarquía eclesiástica, deben poseer una cultura general histórica de su patria compatible con su rango. En nuestro país, la comunidad Araucana que se hace llamar Mapuche aún no ha desarrollado acciones radicalizadas y violentas para hacerse de la posesión de tierras, pero en Chile -donde la población de etnia araucana es muy numerosa- ya han comenzado, a través de la vinculación con las F.A.R.C.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: