LILIANA FRANCO REVELA LOS SECRETOS DE LA CASA ROSADA: “LA PEOR ÉPOCA FUE LA DE CRISTINA”

La periodista, que recorre los pasillos de Balcarce 50 desde los ’80, adelanta las historias que recopiló en su última publicación.

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Liliana Franco conoce mejor que nadie los secretos del edificio que constituye el epicentro del poder en el país: la Casa Rosada. Comenzó a transitar sus pasillos en la década de los ’90 y sigue recorriéndolos todos los días. Conocida por el gran público por su participación como panelista en Intratables, la periodista sabe al detalle quiénes son los empleados históricos, en qué pasillos hay que esperar y qué oficinas y pisos sucumbieron al desgaste de los años y la desidia oficial.

Franco fue testigo de las presidencias de Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá, Ramón Puerta, Eduardo Camaño, Néstor Kirchner, Cristina Fernández y del actual mandatario, Mauricio Macri.

En su último libro, “Los Secretos de la Casa Rosada”, de editorial Sudamericana, Franco cuenta, entre otras cosas, cómo se comportaron en la privacidad laboral quienes ocuparon el sillón de Rivadavia desde los ’80 y ’90 en adelante.

Por ejemplo, Menem mandaba medialunas a la sala de prensa y en varias oficinas trabajaban telefonistas hot. O los tiempos de Duhalde, con mayor libertad ya que los periodistas podían trabajar en la explanada. Y los años del vocero presidencial Alfredo Scoccimarro, durante los cuales los acreditados fueron mandados a trabajar desde un balcón sin poder bajar por horas durante el velorio de Néstor Kirchner.

“Yo diría que al actual gobierno tiene una política más transparente, nos permite circular y podemos hablar. Más de una vez me encontré con Macri y pudimos charlar, pero creo que a cualquier político si le preguntas qué hay que hacer con el periodismo, te va a decir: ‘Sacalo’”, analiza Franco..

“La época de Cristina fue la peor para estar acreditado. Hoy hemos avanzado de a diez casilleros. Estoy haciendo esta nota viendo quién entra y quién no. Si ingresan ministros te saludan y le preguntas a qué vienen. Eso en la época de la expresidenta no se podía hacer, nos echaban”, asegura.

Anécdotas , luego de tantos años de guardias, a la periodista le sobran. Reconoce cada nueva grieta, oficina cerrada y mínima remodelación en el lugar.

“Alfonsín tenía goteras en su despacho presidencial. Menem empezó a solucionar esas cuestiones y los problemas de electricidad, pero no hizo muchas obras de infraestructura. En esos años, los cuatro patios habían desaparecido, eran oficinas prefabricadas. Además se hicieron muchos entrepisos”, recuerda.

“Cristina es la que mejor la trató de cuidar a la Casa Rosada. Restauró, trabajó con historiadores y rescató salones llenos de polvo que eran depósitos, como fue el caso del Salón Azul. Ahora estoy viendo nuevamente que, si bien no hacen entrepisos, los salones desaparecieron como tales y están llenos de escritorios. Lo lamento porque eran un lindo rescate”, detalla, inconforme.

A Franco, como a pocos, la crisis de diciembre de 2001 le tocó transitarla en Balcarce 50. “Lo más duro fue la sucesión de los presidentes. Entré el 18 y no me moví de acá durante esos caóticos días. Me cruzaba al ministerio de Economía y presencié la represión en la Plaza de Mayo. Recuerdo el olor a gas. Estábamos en el Patio de las Palmeras y veíamos a la gente por la explanada que iba a entrar. Ese fue el peor momento: la sensación del desgobierno, de estar en manos de nadie”.

Ese no es el único recuerdo duro que mantiene. “Nunca pensé que iba a tener que vivir que nos encierren en la sala de periodistas o que tuviera que salir con los patios de militantes y que los guardias me tuvieran que acompañar porque no estaba garantizada la seguridad. ¿A donde hemos llegado que en mi lugar de trabajo me hayan tenido que acompañar porque no puedo circular?”, se angustia en referencia a los actos en la Rosada de la última gestión kirchnerista.

Sobre esa época, en su libro la periodista recupera testimonios que dan cuenta del trato distante de la expresidenta con el personal. “Muchos recuerdan que una de las formas de saber si estaba llegando era ver el antiguo Salón Colón, ahora denominado Salón de los Pueblos Originarios. Pocos minutos antes de que apareciera, era cerrado para que la presidente pudiese trasladarse por la planta baja de Casa de Gobierno sin cruzarse con el personal administrativo”, detalla.

“Hoy ha cambiado muchísimo el acceso a la información y ese cambio lo han traído las redes que también transformaron la manera en que los políticos buscan comunicar. Ahora, los políticos se ven tentados de evitar a los periodistas”, concluye Franco.

Fuente: Perfil

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