F. VARELA Y QUILMES

LA UNIÓN INDUSTRIAL DE QUILMES IMPULSA LA CREACIÓN DE MINI PARQUES PRODUCTIVOS

El presidente de la Unión Industrial de Quilmes, Horacio Castagnini, consideró en diálogo con Canal 5 QUILMES que “Quilmes es una ciudad industrial muy fuerte, pero debemos pensar en términos estratégicos cómo queremos el desarrollo industrial para ciudad. Las industrias podrían relocalizarse, ocupar espacios ociosos, para mejorar la competitividad”.

La Unión Industrial de Quilmes impulsa la creación de mini parques productivos

“Hablamos recientemente con el intendente Martiniano Molina y los concejales, porque están retrasados en el tratamiento de un proyecto de ordenanza que presentamos desde la UIQ, para la creación de pequeños y medianos parques industriales”, añadió.

“Como en Quilmes no tenemos espacios abiertos importantes, como en Berazategui o en Florencio Varela, los espacios ociosos que existen podríamos transformarlos en pequeños polos industriales. De esta manera incentivaríamos a las pymes de que se instalen en las zonas industriales en grupos de cuatro a seis empresas, por sectores, con beneficios impositivos en primer lugar, como la eximición de tasas municipales, y al mismo tiempo podrían socializar los costos de seguridad, de infraestructura y de servicios”.

“La Argentina tiende a que dentro de poco no hayan más industrias fuera de los parques industriales, y esperamos que Quilmes se ponga a la vanguardia en esta tendencia”, agregó.

INDUSTRIA DEL JUICIO

Luego hizo foco en otro gran tema que preocupa a los empresarios quilmeños: “Hace mucho tiempo tenemos una gran disputa con la industria del juicio laboral, porque hay organizaciones de estudios jurídicos que están pensadas para litigar contra las pymes, con la complicidad de una Justicia que acepta demandas en algunos casos con sumas irrisorias. Y Quilmes se ha convertido en la capital de la industria del juicio”, continuó Castagnini.

“Afortunadamente el Gobierno nacional se ha hecho eco de nuestro reclamo, y se hicieron algunas reformas a la ley de la ART, pero esto es un paliativo que no alcanza”.

De esta situación, “el único perjudicado es el trabajador, porque cree que se salva haciéndole juicio a la pyme, pero después apenas cobra una cuarta parte del dinero que está reclamando, porque le dio un poder al abogado de manera que ni sabe cuánto reclama. Pero a la pyme le hace un daño terrible”.

De esta manera, “la pyme pierde la vocación de generar nuevos puestos de trabajo. Hay una encuesta muy interesante que realizó la Unión Industrial Argentina en el primer semestre del año, que refleja que el 90% de las pymes no tienen pensado incorporar nuevo personal este año. En primer lugar porque en la Argentina no están dadas las condiciones para generar nuevas fuentes de trabajo, y en segundo lugar, por temor a la industria del juicio”.

SITUACIÓN

Este es “un año difícil, ya que venimos de un 2016 más difícil todavía, con algunas variantes económicas que impactaron en forma negativa en las pymes”, expresó Horacio Castagnini.

“Venimos de un 2016 con una inflación muy alta, de un 43 o 44%; a lo que sumamos una presión tributaria muy fuerte que viene desde hace años, pero que el año pasado se hizo más impactante en la estructura de costos de las industrias; con un alza de las tarifas bastante pronunciada, sobre todo en servicios como el gas y luz, que son el insumo central de la producción”, enumeró.

“A esto se suma una baja del consumo (este país demanda un fuerte consumo interno para incrementar la producción), lo que influyó en forma negativa. Y a algunos sectores sensibles de la economía, los afectó mucho la importación de productos que ingresaron al país a precio dumping, como en el caso de los textiles”.

“También ingresaron productos terminados de marroquinería, calzados, autopartes, línea blanca, que obviamente impactaron negativamente en las pymes nacionales que producen estos productos y que no pueden competir con los que ingresan a un precio subsidiado. Tengamos en cuenta que, por ejemplo, los productos textiles terminados ingresan subsidiados, sobre todo los de países del sureste asiático, donde tienen un trabajo esclavizado de 16 horas, con salarios magros, de manera que es imposible competir”, observó.

Fuente: Perspectiva Sur

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