Estudiantes argentinos diseñaron una boca de tormenta inteligente.

Nueve alumnos universitarios de Bahía Blanca diseñaron un modelo de boca de tormenta inteligente. El mismo busca evitar la acumulación de agua y de residuos en la vía pública. Los jóvenes obtuvieron el primer premio en el Rally Latinoamericano de Innovación.

Boca

“Los estudiantes presentaron en la competencia un modelo de boca de tormenta inteligente denominado Cleanenergy. En él, a partir de las precipitaciones, el ingreso de agua activa una turbina que genera energía hidroeléctrica“, informaron desde la Universidad Nacional del Sur (UNS).

“A raíz de ello, esa energía se almacena en baterías que permiten hacer funcionar el propio sistema. También puede hacer funcionar los centros comunitarios de carga de dispositivos móviles -como celulares o tablets- o incluso los semáforos“, comentaron.

La iniciativa es obra de los alumnos de la UNS, la Facultad Regional de la UTN y del Instituto Superior Juan XXIII. Se impuso a la de los demás equipos argentinos y de otros países participantes. Entre ellos Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y México.

Bajo el nombre SmArt Attack, el equipo está compuesto por Saúl Fernando Anagua Gómez, Ignacio Arguello, Fabián Arroyo, Guillermo Digonzelli, Ivo Esteche, Santiago Fernández Carmona, Enzo García, Lucas López y Santiago Agustín Oriolo, junto con la docente María Florencia Di Césare.

El sistema que diseñaron cuenta con una compuerta que permanece cerrada y que se abre cuando los sensores detectan la presencia de agua. La boca tiene un filtro que separa el agua de los residuos. A partir de allí se envían estos a un recipiente dotado de un sensor, que avisa cuando está lleno.

“El proyecto brinda soluciones a la generación de energía limpia, la separación y reciclado de residuos y el mantenimiento y correcto funcionamiento de los desagües en la vía pública”, destacó la Universidad.

El costo aproximado de esta boca de tormenta inteligente sería unos 850 pesos. Sin embargo, se deben tener en cuenta otros costos. Entre ellos el de los sensores para conectarlos a la red pública.

“La idea es poder seguir adelante hasta donde podamos con diferentes proyectos y resolver otras problemáticas. Ésta es la primera vez en mi caso que participaba de una competencia”, comentó uno de los estudiantes.

Fuente: El progreso

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