EL MASSSISTA JEFE DE LA UOCRA QUILMES EN LA MIRA DE M.E.VIDAL

En 2016 fue señalado como el responsable del escándalo que incluyó golpes y saqueo en el Concejo de Varela. Se lo vincula con enfrentamientos armados y atesora denuncias por amenazas y lesiones.

 

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Nadie puede precisar por qué ni en qué momento Juan Olmedo comenzó a presentarte como “El Lagarto”, pero su apodo es sinónimo de poder en el conurbano bonaerense. Es el jefe de la delegación Quilmes de la UOCRA, otra de las seccionales bonaerenses de ese gremio que, como la de La Plata y la de Bahía Blanca, fueron elegidas por la gobernadora María Eugenia Vidal para hacer campaña con su ampulosa “lucha contra las mafias sindicales”. Además, es concejal del Frente Renovador, la fuerza de Sergio Massa, garante de la gobernabilidad vidalista. Más aún: es candidato por la alianza 1País. O sea, candidato de Margarita Stolbizer, amiga de Vidal y abanderada de la lucha contra la corrupción.

Acorralado por la justicia, desde el balcón de la sede que la UOCRA tiene en La Plata, el entonces secretario general Juan Pablo “Pata” Medina arengó a su tropa advirtiendo que si lo detenían prendería “fuego la provincia”. La amenaza corrió como reguero de pólvora y la detención del gremialista se siguió minuto a minuto por los principales medios de comunicación.

La avanzada judicial sobre el líder de la construcción platense se irguió para la administración bonaerense como un símbolo de la tan proclamada “lucha contra las mafias”, frase de cabecera de Vidal cada vez que hace un balance de su gestión en su discurso de campaña.

Sin embargo, la antesala del operativo, político y judicial, que dejó tras las rejas a Medina ocurrió una semana antes en Bahía Blanca. En aquel bastión macrista del interior bonaerense, la gobernadora puso en la agenda pública lo que se convertiría en su caballito de batalla para transitar el resto de la campaña: hacer zoom en las denuncias contra representantes gremialistas. Ese día apuntó públicamente contra la conducción de la UOCRA bahiense, calificando el parate de obras como una “intervención mafiosa y extorsiva”. Con un avance judicial en curso, tras denuncias de representantes de la Cámara Argentina de la Construcción, la cúpula del sindicato de Bahía Blanca renunció a los cargos.

La mirada de la administración provincial no concluye con la lupa de la justicia sobre estos dos distritos. Según precisó el ministro de Trabajo bonaerense, Marcelo Villegas, también están atentos a las denuncias presentadas en Mar del Plata, Pilar, el Partido de la Costa y Quilmes.

El distrito gobernado por el cocinero Martiniano Molina ya aparece mencionado en la causa que terminó con el alojamiento en Ezeiza de Medina e involucra a otro representante sindical, Juan “El Lagarto” Olmedo, secretario general de esa seccional del Conurbano bonaerense, que también nuclea a afiliados en Florencio Varela y Berazategui.

Además de imputársele los delitos de lavado de dinero y asociación ilícita, la detención de Medina cursó tras la denuncia de la fiscal federal de Quilmes, Silvia Cavallo, por presunta extorsión contra el Estado nacional. En la presentación indicaba que un grupo del sindicato constructor platense irrumpió a los tiros en un obrador que trabaja para la electrificación del Ferrocarril Roca, en la estación Pereyra, que en ese momento estaba ocupado por personal que respondía a Olmedo. El enfrentamiento paralizó por completo las obras. No es la primera vez que “El Lagarto” es noticia. Por eso, el oficialismo lo mira con desconfianza.

Desde hace muchos años, Juan Olmedo se pasea como secretario general de la seccional Quilmes de la UOCRA. Con ese rol, tras naufragar su candidatura a intendente de Florencio Varela en 2011, se sumó a las filas del Frente Renovador en 2013, cuando Sergio Massa se abrió del Frente para la Victoria y se posicionó como opositor al kirchnerismo. Su arribo al espacio se sumó al de otros representantes sindicales que acompañaban el proyecto del líder tigrense. Su adhesión no fue simbólica. Se anotó en la lista de aspirantes a concejales de Florencio Varela y asumió una banca en diciembre de 2013.
Ese año, en plena campaña electoral, fue acusado por ataques y amenazas a militantes kirchneristas y a referentes de otra corriente interna del massismo. Según contabilizó Télam, en aquel momento “se radicaron en la justicia al menos seis denuncias” que aseguraban “que las bandas” de la UOCRA recorrían “Florencio Varela en camionetas de las que se bajaban cuando veían militantes de otras fuerzas”, a quienes amenazaban con que los “van a cagar a trompadas o tiros”.
“Nunca se lo ve en el Concejo Deliberante y mucho menos en las sesiones. Ha ido excepcionalmente”, dijeron fuentes de Florencio Varela y agregaron: “Desde su rol de gremialista no se le conoce un proyecto que favorezca a la clase trabajadora”.

En noviembre de 2016, su apellido encabezó los titulares tras un escándalo en el Concejo de Florencio Varela, en el marco de un pedido para declarar ciudadana ilustre a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En aquel momento, la mayoría de los representantes del deliberativo no dudó en señalar a Olmedo como el responsable de encabezar la tropa que lanzó golpes y sillazos y provocó un saqueo en el recinto.

Si bien el estallido sucedió cuando hablaba el autor del proyecto kirchnerista, estaba previsto que en esa sesión se tratara un proyecto de ordenanza presentado por el bloque del FPV “que pretendía cuidar el trabajo en nuestro distrito, legislando para que todas las empresas que realicen obra pública en Varela empleen un 60% de mano de obra local”, según un comunicado divulgado en aquel momento por el concejal Juan Cruz Daffunchio, quien posteriormente anunció que presentaría una denuncia por “daños y perjuicios”.

Olmedo, según ese escrito, ya había manifestado su oposición al proyecto porque “afectaba sus intereses”. En aquel momento, Massa calificó los incidentes como “lamentables” y señaló que estaban “evaluando su expulsión”

Sin embargo, siete meses después y con su mandato a concejal pronto a vencerse, Olmedo volvió a aparecer en una nómina. Ya no para buscar un lugar en el Concejo Deliberante, sino una banca en la Cámara de Diputados bonaerense por el frente que se ha emplazado como garante de gobernabilidad del gobierno de María Eugenia Vidal, 1País. Una alianza que integró a Massa con el progresismo que representa la diputada nacional del GEN Margarita Stolbizer, una ferviente defensora de la transparencia y muy crítica de los actos de corrupción.

La aparición del apellido Olmedo en la causa Medina no es la única vinculación judicial que lo ha tenido como protagonista.
En 2008, la conducción nacional de la UOCRA intervino las seccionales de Quilmes y Lomas de Zamora tras un una puja interna por el poder en la delegación lomense que derivó en un enfrentamiento a tiros, en pleno centro de esa ciudad, con un saldo de al menos cuatro heridos. En aquel momento, Olmedo buscaba la reelección en su cargo.

Cuatro años más tarde, en abril de 2012, la dirigencia de ambas seccionales volvería a cruzarse. En el enfrentamiento, que esta vez fue en Florencio Varela, nuevamente hubo tiros y heridos. Por esa causa hubo dos detenidos. Uno fue Walter “Lobizón” Leguizamón, secretario adjunto de la seccional de Lomas de la UOCRA, hoy prófugo de la justicia sindicado como “autor intelectual” del homicidio de Darío Arévalo, un obrero de la construcción asesinado en marzo de 2014 por una patota vinculada a ese sindicato de la construcción.

Según cuentan en Varela, Leguizamón reportó al “Lagarto” hasta 2008, cuando abandonó Quilmes y se fue a Lomas de Zamora, donde desplazó a la conducción. Ahí empezaron las diferencias entre los sindicalistas que, además de la UOCRA, están unidos por la religión: ambos son pastores evangélicos. Tras ese enfrentamiento, Olmedo abandonó temporalmente la secretaría general y en octubre del mismo año las tropas de ambas seccionales volvieron a enfrentarse a los tiros en Varela.

Fervientes opositores a Olmedo son los representantes del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Afines (Sitraic), quienes desde hace tiempo vienen denunciando las irregularidades en la conducción de la UOCRA quilmeña.
“No hay vestigios de lo que fueron los orígenes de la UOCRA; hoy son rufianes que quieren crecer económicamente a través de la coima”, definió Edgardo Mari, delegado coordinador de Sitraic de la delegación de Varela, Quilmes y Berazategui

En septiembre de 2015 denunciaron que ocho de sus afiliados fueron amedrentados por la “patota” de Olmedo. Esa presentación fue radicada en la Fiscalía número 3 de Florencio Varela. En noviembre de 2016, apuntaron contra “El Lagarto” por “amenazas de muerte y lesiones” contra miembros de Sitraic que desarrollaban una campaña de control de las condiciones de trabajo en distintas obras. Esta denuncia fue presentada en la comisaría 2° de Florencio Varela y la fiscalía 2° de Quilmes.

“Hemos detectado que en el 90% de las obras en la zona la gente no está registrada, está en negro por falta de controles”, agregó el dirigente. En la misma línea, denunció que la ilegalidad “es por la connivencia entre la UOCRA local y empresarios a quienes le pagan coimas para que se le habilite el trabajo en negro y que muchos compañeros trabajen sin contar con los elementos de seguridad necesarios”, resaltó Mari y apuntó contra la “demagogia de (Mauricio) Macri” por “proteger a su socio Gerardo Martínez (conductor de la UOCRA nacional), creador de estas bandas y quien firma las paritarias a las bajas del sector”.
FUENTE: LETRA P

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